
Jair Messias Bolsonaro, el expresidente de Brasil, ha sido trasladado este sábado a la principal comisaría de policía en Brasilia tras violar su arresto domiciliario y el uso de la tobillera electrónica. A sus 70 años, Bolsonaro fue condenado en septiembre a 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022. Pese a encontrarse en arresto domiciliario desde agosto, la orden de traslado emitida por el juez responde a un «elevado riesgo de fuga». Este movimiento se produce en un momento crucial, ya que Bolsonaro está a la espera del último recurso de apelación y tras la convocatoria de su hijo, el senador Flavio Bolsonaro, que instó a sus seguidores a una vigilia frente al chalé familiar.
Los abogados de Bolsonaro han presentado una solicitud ante el Tribunal Supremo pidiendo que se le permita cumplir su condena en prisión domiciliaria, alegando «consecuencias graves» para su vida si es trasladado a una prisión debido a sus problemas de salud. La situación se complica aún más con la reciente fuga a Estados Unidos del diputado brasileño Alexandre Ramagem, condenado a 16 años por cargos similares, y que se convierte en el cuarto diputado bolsonarista en evadir a la justicia huyendo al extranjero. La tensión política en Brasil crece mientras se espera la decisión final sobre el futuro legal del líder ultraderechista, en medio de un panorama ya de por sí convulso por la evasión de la justicia de sus aliados políticos.
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