
La disputa legal por los murales románicos del Monasterio de Sijena ha dado un nuevo giro esta semana, cuando cinco exconsejeros de Cultura de la Generalitat de Cataluña presentaron una querella criminal contra la jueza que ordenó al Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) devolver las pinturas al monasterio, en cumplimiento de una sentencia del Tribunal Supremo. La acción legal también se extiende a los funcionarios del Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento de Villanueva de Sijena que solicitaron la ejecución del fallo judicial, argumentando que el traslado podría violar el artículo 321 del Código Penal al poner en riesgo obras de valor histórico y cultural inestimable. Esta querella, que ha sido vista por muchos analistas como una maniobra política con el respaldo de sectores aliados a Junts, busca presionar al Tribunal Superior de Justicia de Aragón, aunque aún existen muchas dudas sobre su viabilidad.
El caso de las pinturas de Sijena ha generado una controversia prolongada entre Aragón y Cataluña, reflejando las tensiones históricas entre ambas comunidades en torno a la gestión de su patrimonio cultural. El MNAC ha mantenido su postura crítica ante la transferencia de las obras, que datan del siglo XII y representan un ejemplo destacado del arte románico europeo. Ante el incremento de la presión legal y política, la institución ha reforzado las medidas de protección de su colección en medio de un complejo entramado judicial que ha visto múltiples giros a lo largo de los años. Mientras tanto, la comunidad cultural continúa dividida en sus opiniones, entre quienes abogan por el cumplimiento de la sentencia judicial y quienes defienden la permanencia de las obras en su ubicación actual por razones de conservación y acceso al patrimonio.
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