

En los procedimientos civiles, muchas disputas se definen no solo por las controversias que se presentan en sala, sino también por las respuestas que entregan las partes involucradas. La respuesta de la parte demandada puede ser un elemento determinante para el curso del proceso, especialmente en aquellos casos en los que no exista desacuerdo sobre los hechos o sobre la petición formulada.
El abogado Sergio Capellán explica en un video que es posible «ganar» una demanda sin necesidad de acudir a una vista oral, siempre y cuando la parte demandada admita en su totalidad la reclamación. A este mecanismo se le conoce como «allanamiento». La clave, según el experto, reside en que el demandado acepte el contenido completo de la demanda, sin rechazar ninguna parte de la reclamación. De esta forma, el proceso puede quedar cerrado sin que sea necesario un juicio, ya que el conflicto pierde su sustancia si ambas partes están de acuerdo en los términos.
El concepto se ejemplifica con una reclamación de dinero: si el demandante presenta un escrito en el que solicita una cierta cantidad y los motivos de esa petición, la situación cambia radicalmente si la otra parte responde aceptando sin reservas todo lo que se ha planteado. La aceptación total, que en términos jurídicos se llama «alllamiento» o «allanamiento», implica que el demandado reconozca que debe pagar la cantidad solicitada y que está de acuerdo con los motivos presentados. Esto elimina la necesidad de una discusión judicial posterior, ya que el conflicto queda resuelto por el simple hecho de que las partes coinciden en sus versiones.
Este mecanismo, sin embargo, requiere que la aceptación sea total: no basta con que el demandado reconozca una parte y rechace otra. La aceptación debe abarcar la totalidad de lo solicitado. Cuando esto sucede, el proceso puede concluirse con la declaración de allanamiento, que en algunos casos puede incluso evitar la celebración de una vista oral si así lo decide el juez.
Es importante destacar que la existencia de posiciones enfrentadas, es decir, cuando una parte niega o desconoce lo reclamado, es lo que generalmente genera la necesidad de un juicio. En cambio, si la parte demandada admite la reclamación en su totalidad, el juicio pierde sentido porque ya no hay controversia sobre la cual fallar.
Desde la perspectiva procesal, el allanamiento significa que el demandado reconoce lo expuesto por el demandante y, en consecuencia, el proceso no requiere continuar con un debate judicial que, en estos casos, sería redundante. Este mecanismo no solo agiliza los procedimientos, sino que también reduce la carga de trabajo en los tribunales y favorece una resolución más rápida de los conflictos.
El abogado subraya además que, aunque la reclamación haya iniciado ante la Justicia, el desenlace efectivo dependerá de la respuesta del demandado. Cuando se produce el allanamiento, el litigio se concluye sin que sea necesario que el juez intervenga para resolver la discordancia, siempre que la aceptación sea completa y formal.
En síntesis, el mecanismo del allanamiento representa una vía eficiente para resolver ciertos conflictos civiles sin necesidad de llegar a una vista oral o juicio, siempre y cuando la parte demandada se muestre de acuerdo con la totalidad de lo reclamado. Una herramienta que, bien utilizada, puede reducir tiempos y costos en la administración de justicia.
