
Madrid se ha convertido en el epicentro del esperado diálogo promovido por Estados Unidos para reactivar la búsqueda de una solución política al embrollo del Sáhara Occidental, tras más de medio siglo de controversias. En un inusual encuentro convocado en la embajada estadounidense, se reúnen los principales actores implicados: Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario, junto a representantes de la ONU y otros mediadores internacionales. Este diálogo coincide con un aumento de la presión diplomática por parte de Estados Unidos, que busca desatascar conflictos internacionales prolongados. En el contexto de una resolución reciente del Consejo de Seguridad de la ONU, que favorece una «auténtica autonomía» para el Sáhara como el camino más viable, todos los ojos están puestos en los desarrollos de estas cruciales negociaciones.
En paralelo, el Gobierno marroquí se ha embarcado en una meticulosa revisión de su propuesta de autonomía para el Sáhara, presentada por primera vez en 2007. Inspirándose en modelos de autogobierno europeos como los estatutos de ultramar franceses y el sistema autonómico español, Marruecos espera ofrecer una fórmula convincente que sea aceptable para la comunidad internacional. La propuesta actualizada, significativamente más detallada que la anterior, contempla un referéndum en el Sahara y su eventual incorporación a la Constitución marroquí. Pese a estos avances, el Frente Polisario, desde Argelia, ha manifestado su disposición a colaborar pero insiste en que el pueblo saharaui debe tener la decisión final sobre su destino. En un panorama donde las tensiones y expectativas están al alza, la comunidad internacional observa con cautela este nuevo capítulo en la larga disputa del Sáhara Occidental.
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