
La economía estadounidense ha reflejado señales de moderación en su inflación al cierre de 2025, con un incremento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 2,7%. Si bien esta cifra sigue por encima del objetivo del 2% establecido por la Reserva Federal, representa un control significativo tras períodos de inflación de dos dígitos en años pasados. Según los datos divulgados por la Oficina de Estadísticas Laborales, la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, se situó en un 2,6% anual. Este comportamiento alcista ha sido principalmente impulsado por los sectores de la vivienda y la energía, los cuales han experimentado incrementos significativos, aunque la gasolina ha registrado una disminución del 3,4% durante el mismo periodo.
El panorama económico complejo se enfrenta a un debate intenso en torno a la política monetaria, especialmente tras las decisiones arancelarias de la Administración Trump, que han afectado segmentos como la ropa. A pesar de una moderación en los niveles de inflación, el coste de vida sigue siendo una preocupación significativa para los ciudadanos, dado el continuado incremento en precios de alimentos y servicios esenciales como la atención médica. Mientras tanto, la Reserva Federal se encuentra en una posición más tranquila para evaluar su política, dada la disminución del temor a un repunte inflacionario sostenido, y los analistas anticipan una mayor desinflación en 2026, lo cual posibilitaría a la Fed manejar mejor los riesgos asociados al mercado laboral.
Leer noticia completa en El Pais.
