

Durante la etapa de la perimenopausia y la menopausia, muchas mujeres experimentan cambios que van más allá de los síntomas físicos tradicionales y que, en ocasiones, afectan su memoria y agilidad mental. Los episodios de olvido, dificultad para recordar nombres o locuciones precisas, se vuelven cada vez más frecuentes y pueden generar inquietud, especialmente cuando se confunden con signos de problemas cognitivos más graves, como la demencia.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, estos lapsos temporales están relacionados con fluctuaciones hormonales normales de esta etapa de transición. La caída en los niveles de estrógeno, una hormona clave para el funcionamiento cerebral, es la principal responsable de estos cambios en la memoria. La doctora Pelin Batur, experta en salud femenina, explica que la disminución hormonal puede afectar el rendimiento cognitivo, pero generalmente estos olvidos son transitorios y no interfieren con las actividades cotidianas ni generan desorientación en espacios conocidos.
A diferencia de diagnósticos más severos como la enfermedad de Alzheimer, estos síntomas asociados a la menopausia suelen estabilizarse con el tiempo o mejorar. La neuróloga Caroline Just, de Cleveland Clinic, señala que quienes padecen demencia no suelen notar sus déficits de memoria; son los familiares quienes advierten cambios como perderse en lugares habituales o dejar de recordar tareas diarias. La edad también es un factor importante: mientras la demencia afecta principalmente a mayores de 65 años, los olvidos relacionados con las hormonas fluctúan entre los 45 y 55 años, o incluso antes en el proceso de perimenopausia.
Para quienes atraviesan esta etapa, mantener hábitos saludables resulta fundamental. Dormir lo suficiente, llevar una alimentación equilibrada rica en vegetales con antioxidantes y realizar ejercicio de manera regular no solo benefician la salud física, sino que también protegen la función cognitiva. Además, reducir el estrés de múltiples tareas simultáneas ayuda a evitar la sobrecarga mental y la sensación de niebla que puede acompañar estos momentos.
Actividades como juegos de lógica, pasatiempos creativos, la lectura, caminatas enérgicas, aprender idiomas o practicar meditación ofrecen estímulos que fortalecen la memoria y el bienestar emocional. Estas prácticas no solo tienen un impacto positivo en la salud cerebral, sino que también resultan motivadoras y placenteras.
Es importante también consultar con un profesional ante ciertos signos de alerta. La presencia de olvidos persistentes o que empeoran, dificultades para seguir instrucciones, problemas en mantener diálogos, cambios de juicio o alteraciones en la personalidad, requieren evaluación médica. La detección temprana de una posible enfermedad neurodegenerativa es crucial para el manejo adecuado y la calidad de vida de la mujer.
El uso de terapia hormonal sigue siendo un tema de debate entre especialistas. Aunque algunos estudios sugieren que puede ofrecer beneficios en la protección cognitiva si se inicia en los primeros años tras la menopausia, no hay un consenso definitivo. Es imprescindible evaluar individualmente los riesgos y beneficios y buscar siempre el consejo de un médico antes de comenzar cualquier tratamiento.
En definitiva, entender que estos olvidos y cambios mentales en la menopausia suelen tener un origen hormonal y ser temporales ayuda a reducir la ansiedad y afrontar esta etapa con mayor tranquilidad. Cuidar la salud física, mental y emocional, junto con una consulta profesional en caso de sospecha, permite a las mujeres transitar con confianza esta etapa de cambios y nuevas etapas de su vida.
