

España y Marruecos han dado un nuevo paso en la consolidación de una relación “más moderna, global y transversal” con la celebración de la XIII Reunión de Alto Nivel (RAN) en La Moncloa, presidida por el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el jefe del Gobierno marroquí, Aziz Ajanouch. El encuentro se ha saldado con la firma de catorce acuerdos de cooperación que abarcan desde la digitalización de las administraciones y la igualdad hasta la gestión de desastres naturales, la agricultura, la pesca y la lucha contra los discursos de odio.
Ambos mandatarios han coincidido en que las relaciones entre España y Marruecos atraviesan un momento especialmente positivo, con una visión compartida sobre algunos de los grandes retos de la actualidad: inteligencia artificial, ciberseguridad, cambio climático y transición energética sostenible, siempre con la ciudadanía en el centro.
Pedro Sánchez ha subrayado el peso de la comunidad marroquí en España como uno de los pilares de esta relación reforzada. La población de origen marroquí es la más numerosa entre las extranjeras en el país y ya se ha convertido en la primera cotizante a la Seguridad Social, con 335.000 personas. Para el presidente, esta realidad demuestra que la cooperación va más allá de los tratados y se traduce en “prosperidad compartida” a ambos lados del Estrecho.
En el plano económico, Sánchez ha recordado que España es, desde 2012, el primer socio comercial de Marruecos, una posición que se refuerza gracias al dinamismo del intercambio empresarial. El reciente Encuentro Empresarial celebrado con compañías de ambos países ha puesto de manifiesto la voluntad de seguir profundizando estas relaciones, especialmente de cara a las oportunidades que abrirá la organización conjunta del Mundial de Fútbol de 2030, donde España, Marruecos y Portugal serán países anfitriones.
Además de una Declaración Conjunta que fija la voluntad de reforzar el diálogo político y la cooperación estratégica, ambos gobiernos han suscrito catorce instrumentos: un acuerdo administrativo internacional, once Memorandos de Entendimiento (MOUs) y dos declaraciones de intenciones.
Los ámbitos cubiertos son variados, pero responden a una misma idea: adaptar la relación bilateral a los desafíos del siglo XXI y aprovechar mejor las sinergias entre ambos países.
Una de las áreas clave es la digitalización de las administraciones públicas. España y Marruecos han firmado varios MOUs que afectan directamente al funcionamiento del sector público:
La dimensión social y cultural también ha tenido un espacio destacado. Ambos países han impulsado un nuevo Acuerdo Administrativo en materia educativa para reforzar la cooperación en los centros de titularidad española en Marruecos. El texto actualiza el marco de participación del profesorado, define condiciones de selección y funcionamiento y establece mecanismos claros de coordinación y seguimiento.
En paralelo, se ha firmado un Memorando de Entendimiento en deporte, que contempla:
El MOU crea además un comité de seguimiento anual, consolidando el compromiso de ambos países con un deporte más seguro, inclusivo y orientado al futuro.
En respuesta al auge de los mensajes xenófobos y de desinformación, España y Marruecos han firmado un MOU específico para reforzar la cooperación contra los discursos de odio. El documento apuesta por la cooperación institucional, la sensibilización pública y el trabajo conjunto para atajar campañas de desinformación que puedan poner en riesgo la convivencia.
El Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ha rubricado además:
El bloque final de acuerdos se centra en los desafíos ambientales y productivos compartidos:
Otro de los MOUs más estratégicos se orienta a la cooperación técnica y científica en sismicidad y geodinámica en la zona del Estrecho de Gibraltar, donde colisionan las placas tectónicas de Eurasia y África. El acuerdo prevé:
Con este paquete de acuerdos, España y Marruecos envían un mensaje claro: la relación bilateral ya no se limita a la vecindad geográfica o a los flujos comerciales, sino que se articula como una alianza estratégica de largo recorrido, adaptada a los retos de la era digital, la transición verde y la cohesión social a ambos lados del Mediterráneo.
