
En 2023, España ha demostrado un progreso significativo en la generación de electricidad a partir de fuentes bajas en carbono, situándose en el puesto 21 del ranking global. Con un 71,1% de su electricidad proveniente de tecnologías limpias, el país se posiciona como un referente en la transición hacia un futuro energético más sostenible.
Más de la mitad de la electricidad en España es generada por fuentes bajas en carbono. La energía eólica lidera el sector con casi una cuarta parte del total, consolidándose como la principal fuente de energía limpia del país. La energía nuclear sigue de cerca, aportando alrededor de una quinta parte, mientras que la energía solar ha alcanzado casi un 17% de la generación eléctrica. En contraste, los combustibles fósiles aún representan algo menos de un tercio de la producción eléctrica, con el gas natural contribuyendo un 23% y el carbón reduciéndose a un mínimo de 1,5%.
Para aumentar la proporción de electricidad baja en carbono, España debería centrarse en la expansión de sus capacidades actuales en energía nuclear, eólica y solar. La energía nuclear, ya significativa en el mix eléctrico español, podría ampliarse tomando como referencia el modelo francés, donde dos tercios de la electricidad provienen de plantas nucleares. Además, incrementar las instalaciones de energía eólica y solar podría inspirarse en ejemplos exitosos como el de Dinamarca, donde la energía eólica genera más de la mitad de la electricidad consumida.
La historia reciente de la electricidad baja en carbono en España ha estado marcada por fluctuaciones, especialmente en el ámbito de la energía hidroeléctrica. Desde finales de los años setenta hasta la década de los ochenta, la generación hidroeléctrica experimentó picos y descensos significativos. Estas variaciones continuaron en las décadas siguientes, destacando la necesidad de diversificar y estabilizar la generación baja en carbono. La energía nuclear, por su parte, vio un impulso importante a mediados de los ochenta, con un notable incremento en 1984.
Para fortalecer su infraestructura energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles, España podría:
En conclusión, el panorama energético de España en 2023 refleja un avance hacia la sostenibilidad con un fuerte predominio de energías limpias. Sin embargo, para consolidar este progreso y alcanzar un futuro completamente libre de carbono, es fundamental continuar invirtiendo en infraestructuras bajas en carbono y aprender de los modelos exitosos en otros países.
Más información: Low Carbon Power
