

El turismo en España continúa su camino de recuperación y crecimiento en un contexto en el que el sector ha mostrado signos de estabilidad, aunque no sin desafíos. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), durante 2025 el país registró un incremento del 3,2% en el número de turistas internacionales, alcanzando los 96,8 millones de visitantes. Este volumen, si bien refleja una notable recuperación, todavía está por debajo de los niveles prepandemia, pero indica una tendencia positiva hacia la normalización.
El gasto total de los turistas internacionales también experimentó un crecimiento del 6,8%, situándose en 134.712 millones de euros, un dato que evidencia que los visitantes están dispuestos a invertir más en sus viajes, lo que beneficia a la economía local. Sin embargo, esta dinámica de aumento en el gasto por turista es más moderada en comparación con ejercicios anteriores, sugiriendo que la recuperación aún puede consolidarse en los próximos años.
El mercado británico mantiene su liderazgo como principal emisor de turistas y gastos, con 19 millones de viajeros y una inversión de casi 23.650 millones de euros, reflejando un incremento del 4,9%. Alemania se posiciona en segundo lugar por volumen de gasto, con 15.831 millones de euros, aunque con un crecimiento más contenido del 2%. Francia, por su parte, asciende al tercer puesto en gasto, alcanzando los 11.613 millones de euros, con una subida del 5,9%. En términos de volumen de viajeros, tanto Francia como Alemania aportaron más de 12 millones de visitantes, aunque con ligeros incrementos respecto al año anterior.
En la distribución territorial, Cataluña sigue siendo la región más solicitada por los turistas extranjeros, con cerca de 20,1 millones de visitantes y destacadas cifras en facturación, que superan los 24.800 millones de euros. Canarias y Baleares, en segundo y tercer lugar por gasto, concentran también un volumen significativo de turistas: 15,7 millones en ambas, con incrementos en llegadas del 3% y 2,6%, respectivamente. Canarias sorprende con un aumento en el gasto del 6,8%, alcanzando los 24.431 millones de euros, mientras que Baleares creció en ingresos un 5,2%. La concentración geográfica del turismo sigue favoreciendo estas comunidades, que juntas concentran la mayor parte de la actividad.
Para diciembre de 2025, los datos muestran que 5,3 millones de turistas internacionales aportaron un gasto total de 8.006 millones de euros, lo que representa un aumento del 5,5% en comparación con diciembre del año previo. El gasto medio por persona subió a 1.514 euros, y el gasto diario se situó en 167 euros, ambos con incrementos del 5%. A pesar de que el gasto de británicos y alemanes cayó ligeramente, el incremento en el gasto de los turistas franceses (un 6,8%) refleja un cambio en los patrones de consumo y destinos preferidos en una temporada que tradicionalmente era considerada de menor actividad.
No obstante, las voces que alertan sobre la necesidad de gestionar de forma responsable la actividad turística no desaparecen. En los últimos meses, se han levantado voces críticas acerca de la «turismofobia» y su impacto en los barrios y comunidades locales. Algunos analistas y representantes políticos han señalado que el crecimiento descontrolado puede derivar en problemas de congestión, pérdida de la identidad urbana y aumento en los precios de la vivienda, elementos que generan inseguridad y desconfianza en los residentes.
En respuesta a estos desafíos, el presidente del Gobierno anunció recientemente la creación de un Observatorio de la Vivienda Turística, con el objetivo de regular y supervisar la presencia de alojamientos turísticos en los barrios. La iniciativa busca equilibrar el crecimiento del sector con la protección del tejido social y la calidad de vida en las comunidades locales, garantizando que el turismo siga siendo una actividad beneficiosa tanto para la economía como para la convivencia ciudadana.
El sector turístico español, en medio de estos cambios, mantiene un panorama optimista pero consciente de la necesidad de adoptar medidas que aseguren una gestión sostenible y responsable del turismo. La diversidad de destinos y la evolución en los patrones de consumo indican que, con una regulación adecuada, el turismo podría seguir siendo motor de crecimiento y empleo, sin perder de vista la prioridad de mantener la calidad de vida en las ciudades y regiones más visitadas.
