
Un tribunal de apelación en los Países Bajos ha dictaminado que un hospital de Zwolle es responsable de los daños causados por un ginecólogo, quien utilizó su propio semen sin consentimiento durante un tratamiento de fertilidad en 1988. Este acto resultó en el nacimiento de trillizos, y el tribunal consideró que la violación de la «integridad física y psíquica» de la madre y los hijos fue grave. A pesar de que el hospital argumentó que la reclamación había prescrito debido al tiempo transcurrido, el tribunal lo desestimó, señalando que la gravedad de la infracción justifica la continuación del caso.
El caso ha puesto de relieve las prácticas irregulares en tratamientos de fertilidad en los años 80 y 90 en los Países Bajos. El ginecólogo Jan Wildschut, quien trabajó en el hospital durante ese tiempo, podría haber engendrado decenas de hijos usando su propio esperma tanto en tratamientos de donación como en procedimientos destinados a utilizar el semen de la pareja. La controversia salió a la luz en 2020 cuando un hijo concebido por donación descubrió su parentesco a través de un análisis de ADN, provocando una investigación más amplia en torno a las prácticas de fertilidad de la época. El tribunal aún debe determinar la compensación que se otorgará a la madre y a los trillizos afectados.
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