La pequeña localidad de Adamuz, en Córdoba, es escenario de una tragedia ferroviaria que ha dejado 41 muertos tras el accidente entre un tren Alvia, que se dirigía de Madrid a Huelva, y un tren Iryo que descarriló previamente. Con el rescate aún en curso, los servicios de emergencia continúan trabajando para recuperar los cadáveres atrapados entre los escombros. La complejidad del accidente, en el que tres vagones del Iryo invadieron la vía contigua, ha dejado también 152 heridos, 39 de ellos hospitalizados, 13 en unidades de cuidados intensivos. La identificación de las víctimas se espera complicada, ante 43 denuncias de desapariciones que podrían tener duplicidades.
Mientras tanto, la investigación judicial, dirigida por la jueza Cristina Pastor Recover, se centra en las causas del accidente, sin descartar ninguna hipótesis sobre fallos en el tren o en la vía. El ministro de Transportes, Óscar Puente, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, han comparecido en Adamuz, advirtiendo que la cifra de muertes podría aumentar. Los esfuerzos de rescate se centran en levantar los vagones volcados y en el trabajo de identificación con huellas dactilares. En paralelo, el Gobierno implementa un plan de transporte alternativo para aliviar la interrupción en la red ferroviaria, mientras se denuncian subidas de precios en los transportes alternativos que el Ministerio de Consumo se propone regular. El presidente Pedro Sánchez y los Reyes de España han visitado el lugar del suceso, destacando la coordinación en la atención de emergencia que, afirman, ha minimizado las pérdidas.
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