

Endometriosis: la enfermedad invisible que continúa afectando a millones de mujeres en el mundo y que desafía tanto a los pacientes como a los profesionales de la salud con su diagnóstico tardío y complicado. Esta afección, que afecta a una de cada diez mujeres en edad reproductiva, suele pasar desapercibida durante años, lo que provoca un sufrimiento tanto físico como emocional para quienes la padecen.
La mayoría de las mujeres han llegado a aceptar el dolor menstrual intenso como algo normal, lo que lleva a que los síntomas de una posible endometriosis sean ignorados o minimizados. Sin embargo, Juan Céspedes, jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia de Policlínica Gipuzkoa, aclara que este dolor puede ser más que un simple malestar mensual. La endometriosis se caracteriza por el desarrollo de tejido similar al endometrio fuera del útero, el cual reacciona a las hormonas del ciclo menstrual, provocando un dolor que se describe como mucho más severo y prolongado.
El diagnóstico definitivo de esta enfermedad se complica por la falta de conciencia y formación en las consultas de atención primaria. La laparosocopia se considera actualmente el método más fiable para detectarla, aunque la investigación continúa en busca de alternativas menos invasivas como ecografías 3D y biomarcadores en fluidos corporales. Detectar la enfermedad temprano es crucial y prestar atención a síntomas como dolor severo que no cede con analgésicos, dolores durante las relaciones sexuales y dolores menstruales prolongados es vital para que las pacientes reciban el tratamiento adecuado.
No solo la salud física se ve comprometida en las pacientes con endometriosis, sino también sus perspectivas reproductivas. Se estima que hasta la mitad de las afectadas podrían enfrentar dificultades para concebir. Para abordar esto, las estrategias de tratamiento contemplan opciones de preservación de la fertilidad como la congelación de óvulos y cirugías conservadoras del aparato reproductor.
El abordaje de esta condición requiere un enfoque multidisciplinario que no solo trate el dolor físico sino también cuide el bienestar emocional de las pacientes. Un régimen que incluya fisioterapia del suelo pélvico, alimentación antiinflamatoria, soporte psicológico y ejercicio adaptado es crucial para mejorar su calidad de vida. Céspedes insiste en la necesidad urgente de integrar un mayor conocimiento sobre endometriosis desde el ámbito educativo y en la formación continua de profesionales de la salud. Reconocer que el dolor menstrual incapacitar no debe ser visto como algo normal es el primer paso para cambiar la percepción histórica y mejorar el diagnóstico temprano.
