En un ambiente tenso y bajo la mirada atenta de la administración Trump, Rusia y Ucrania están a punto de sentarse a negociar directamente este viernes y sábado en Abu Dabi. La reunión trilateral, que incluirá al enviado especial de Trump, Steve Witkoff, ha sido aprobada por el presidente ruso, Vladímir Putin, después de intensas negociaciones. Representantes de alto nivel de Rusia y Estados Unidos mantienen además encuentros para abordar temas relacionados con la situación en Ucrania y otros conflictos internacionales, como el respaldo de Trump a un acuerdo sobre Groenlandia y temas vinculados a Venezuela. Las expectativas son altas con un posible «alto el fuego limitado», lo que daría un respiro a Ucrania, afectada por un crudo invierno sin calefacción debido a los bombardeos rusos, aunque el Kremlin no ha confirmado la tregua públicamente.
El conflicto territorial sigue siendo un punto sensible, con Putin insistiendo en que cualquier solución duradera debe abordar las demandas territoriales de Rusia, incluyendo la cesión de varias provincias ucranianas. Mientras tanto, la agenda internacional de Trump avanza con iniciativas como la creación de un organismo paralelo a la ONU dirigido a la reconstrucción de Gaza, apoyado por monarquías de Oriente Medio pero recibido con escepticismo en Europa. El presidente ruso también discutió con Mahmud Abbas sobre el futuro de Palestina, reiterando que un Estado palestino es esencial para la paz en Oriente Próximo. En línea con su estrategia, Putin señaló su intención de contribuir al nuevo organismo promovido por Trump, un gesto que plantea desafíos a las sanciones occidentales, mientras que Trump lo considera «muy interesante», haciendo oídos sordos a las posibles implicaciones.
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