

En un giro inesperado hacia la preeminencia, las redes inalámbricas corporativas han asumido un rol central en la infraestructura tecnológica empresarial, dejando atrás su estatus de mera utilería funcional. Esta metamorfosis se debe en gran medida a la adopción de innovadores estándares de Wi-Fi, al auge de los dispositivos conectados y a la imperiosa necesidad de simplificar las operaciones en entornos híbridos. Los datos más recientes del sector telecomunicaciones revelan una tendencia inequívoca: las organizaciones están reactivando sus inversiones en redes WLAN, acentuando su enfoque en obtener mayor rendimiento, expandir el espectro y automatizar procesos.
Durante el tercer trimestre de 2025, el mercado mundial de WLAN empresarial experimentó un crecimiento del 7,8% respecto al mismo periodo de 2024, alcanzando un valor de 2.700 millones de dólares. Esta tendencia alcista no es un fenómeno aislado; ya en el trimestre anterior se observó un aumento interanual del 13,2%, situando el crecimiento acumulado en los tres primeros trimestres de 2025 en un notable 10,5%. Con la mirada fija en el futuro, las empresas están modernizando sus infraestructuras de WLAN, impulsadas principalmente por los avances en Wi-Fi 6E, Wi-Fi 7 y la administración basada en inteligencia artificial.
El impacto de los nuevos estándares, especialmente Wi-Fi 6E y Wi-Fi 7, es tangible a medida que abren acceso a la banda de 6 GHz, lo que permite hasta triplicar el ancho de banda disponible en ciertas regiones. Este aumento en el espectro se traduce en una reducción de interferencias, mayor capacidad y una experiencia de usuario mejorada en entornos de alta densidad como oficinas, auditorios y fábricas conectadas. Los datos indican que la transición hacia Wi-Fi 7 está ocurriendo rápidamente. En el segmento de puntos de acceso dependientes, Wi-Fi 7 representó el 31,1% de los ingresos del tercer trimestre de 2025, frente al 21,0% del trimestre anterior, mientras que Wi-Fi 6E aportó un 24,5%.
Por otro lado, la incorporación de la gestión de redes con capacidades de inteligencia artificial es otra fuerza motriz crucial. Las organizaciones están priorizando sistemas WLAN como servicios gestionables, que permiten visibilidad, resolución proactiva de problemas y escalabilidad sin aumentar la complejidad. La IA promete reducir el número de incidencias, acortar el tiempo de diagnóstico y eliminar la dependencia en ajustes manuales frecuentes.
La expansión de las redes no es homogénea en todas las regiones. En Europa, Oriente Medio y África (EMEA), el mercado avanzó un 12,8%, superando al crecimiento en América del 6,0%. Sin embargo, en Asia Pacífico, los ingresos aumentaron un 5,6%, destacando una caída del 1,3% en China.
Desde la perspectiva de los proveedores, Cisco sigue liderando con un 37,4% del mercado, a pesar de una caída del 3,0% en ingresos. Mientras tanto, empresas como Ubiquiti y Huawei están ganando terreno, con crecimientos del 47,1% y 33,7%, respectivamente.
En conclusión, el Wi-Fi empresarial ha resurgido como infraestructura crítica, impulsado por la necesidad de más espectro y una mayor automatización. La convergencia de Wi-Fi 7 y 6E junto con la gestión integrada por IA está redefiniendo las decisiones de compra, posicionando a las redes inalámbricas como plataformas seguras, integradas y escalables. En un mundo cada vez más hiperconectado, el Wi-Fi ha dejado de ser un recurso invisible, convirtiéndose en un pilar esencial de la productividad empresarial.
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