
En un duelo crucial en la parte baja de la tabla, el Valencia logró una victoria vital sobre el Sevilla en Mestalla, dominando desde el principio con un primer tiempo excelente. Bajo la dirección de Carlos Corberán, el equipo valenciano mostró eficacia y organización, siendo guiados magníficamente por Guido Rodríguez, y dejando al Sevilla con una de sus peores actuaciones de la temporada. Mientras el Valencia asciende en la clasificación, situándose a siete puntos del descenso y permitiéndose incluso soñar con competiciones europeas, el Sevilla de Matías Almeyda enfrenta la adversidad. La derrota desinfló al conjunto andaluz, cuyos aficionados abandonaron el estadio Sánchez Pizjuán en señal de frustración tras una séptima derrota en casa.
La tensión era palpable incluso antes del inicio, incrementada por las victorias del Elche y el Levante. El Valencia se adelantó gracias a un gol de Hugo Duro al minuto 38, que aprovechó la descomposición del Sevilla tras un revés por la enésima lesión de César Azpilicueta. El equipo local, que ya había comenzado con una alineación cuestionable sin su mejor jugador de forma, Oso, y sin Akor en el arranque, vio su desmoronamiento continuado con el segundo gol del Valencia en un contragolpe magistral. En la segunda mitad, Almeyda intentó revertir la situación con cambios que, aunque generaron cierto peligro, fueron insuficientes. En medio de un entorno de decepción, el futuro del técnico argentino pende de un hilo, mientras encaran una inminente «final» contra el Oviedo, con posibilidades de cambios en la dirección técnica durante el parón.
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