El Museo del Prado ha reabierto las puertas de su sala 12 con la destacada presencia del retrato ecuestre de Isabel de Borbón, una obra maestra de Diego Velázquez que ha regresado a su esplendor original tras una cuidadosa restauración. Este proyecto, realizado bajo los auspicios de la Fundación Iberdrola España, reafirma el compromiso continuo de la entidad con la conservación del legado artístico del museo.
Alfonso Palacio, Director Adjunto de Conservación del Prado, acentuó la relevancia de las labores de conservación preventiva y restauración, pilares fundamentales para la misión del museo. «El apoyo constante de la Fundación Iberdrola España es esencial para mejorar las condiciones de nuestra colección», declaró, subrayando el esfuerzo sostenido de la fundación a lo largo de los últimos quince años.
La restauración, dirigida por María Álvarez Garcillán, enfrentó el reto de revivir los valores originales de la pintura, oscurecidos por el tiempo y el deterioro del barniz. La acumulación de suciedad había afectado la relación de colores y la percepción del espacio en el lienzo. Además, se trabajó en las extensiones laterales agregadas por Velázquez en los años 1634-1635, las cuales se habían desvirtuado por repintes y estucos deteriorados a lo largo del tiempo.
Tras la intervención, el retrato presenta una lectura más fiel a la intención original del artista, destacando volúmenes y profundidades previamente ocultos bajo una capa amarillenta de barniz. Álvarez Garcillán expresa satisfacción con el resultado: «La reina ha recuperado el porte regio y la belleza serena con que fue concebida, y el caballo ahora luce con naturalidad».
El presidente de la Fundación Iberdrola España, Jaime Alfonsín, celebró la importancia de esta restauración, calificándola como fundamental para redescubrir la obra original de Velázquez, recuperando su luminosidad y esplendor.
El retrato de Isabel de Borbón no solo es una obra de arte, sino también parte de un ambicioso proyecto pictórico iniciado por Velázquez para decorar el Salón de Reinos. Este conjunto de retratos pretendía exaltar la continuidad de la monarquía española, enalteciendo las victorias del imperio mediante símbolos de las diversas regiones bajo su dominio.
Desde 2010, la Fundación Iberdrola España ha jugado un papel crucial en el respaldo a la conservación del arte en el Prado, contribuyendo a la restauración de innumerables obras que hoy brillan con su luminosidad original. Este compromiso no solo preserva el patrimonio cultural de España, sino que asegura que futuras generaciones puedan disfrutar plenamente de estas invaluables obras maestras.