En un reciente fallo, la Sala ha determinado que no se encuentra probada la conexión entre la pertenencia del acusado a la banda latina «Dominican Don’t Play» y el acto homicida por el cual estaba siendo juzgado. El tribunal ha concluido que, aunque el acusado mantenía vínculos con el grupo, no existen pruebas suficientes para establecer que estos lazos influyeron directamente en la comisión del crimen. Esta resolución subraya la necesidad de pruebas contundentes al momento de establecer la responsabilidad penal asociada a la pertenencia a organizaciones de este tipo, destacando la importancia de separar la afiliación a una banda de acciones individuales que puedan resultar delictivas.
El fallo ha generado un debate sobre la dificultad de establecer vínculos claros entre la actividad criminal y la membresía en pandillas, especialmente en contextos donde la actividad de estos grupos suele ser un factor señal de alerta en las investigaciones. Mientras algunos expertos en justicia penal elogian la decisión por su rigor y apego a la evidencia disponible, otros argumentan que podría sentar un precedente complicado al lidiar con la violencia asociada a bandas juveniles. La polémica se centra en el desafío que representa para las autoridades el asegurar condenas efectivas, sin dejar de respetar las garantías legales de los acusados.
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