
Guadalajara, la segunda ciudad más importante de México, está atrapada entre dos realidades contrastantes. Por un lado, es un centro económico pujante que atrae a gigantes tecnológicos como Cisco, HP, Intel y Tesla. Además, se destaca por eventos culturales de magnitud, como la Feria Internacional del Libro, considerada la más importante en español. Sin embargo, esta metrópoli es también escenario de una creciente crisis de seguridad. El poderoso crimen organizado ha demostrado su alcance con acciones tan audaces como derribar un helicóptero militar y bloquear masivamente las carreteras locales. A esta violencia se suma la alarmante crisis de personas desaparecidas, que acumula más de 125,000 casos en todo el país y encuentra en Guadalajara uno de sus epicentros.
En las últimas semanas, la atención internacional sobre Guadalajara se ha intensificado debido a su designación como sede del próximo Mundial de Fútbol, un evento que atraerá una gran afluencia de turistas y una derrama económica significativa. El flamante Estadio Akron será el escenario de varios partidos, sin embargo, su proximidad a múltiples hallazgos macabros en la región arroja una sombra sobre el evento. En un radio de apenas 15 kilómetros alrededor del estadio se han encontrado más de 500 bolsas con restos humanos en varias fosas clandestinas. Colectivos como Guerreros Buscadores de Jalisco denuncian la falta de acción contundente por parte de las autoridades y destacan el vínculo entre estos horrendos hallazgos y la atención mediática derivada del torneo mundialista. Para estos buscadores y las familias afectadas, la realidad de los desaparecidos y las fosas clandestinas es una crisis constante que ha prevalecido durante años, independientemente de los eventos internacionales que pongan a Guadalajara en la mira global.
Leer noticia completa en El Pais.
