Andrés Manuel López Obrador celebró su último informe de gobierno como presidente de México ante una multitud en pleno Zócalo capitalino. La jornada festiva reflejó tanto su popularidad actual como las expectativas históricas en torno a su legado, con comparaciones a figuras icónicas como Lázaro Cárdenas. En medio de una fiesta urbana, marcada por la presencia de simpatizantes como Javier Rojo de Ecatepec, y el merchandising con su rostro, López Obrador pasa la estafeta a Claudia Sheinbaum, resaltando un cambio con modificaciones notables en la percepción de corrupción. La despedida pública, contrastando con las privadas de sus predecesores, reafirmó su estilo comunicativo accesible y popular, dejando una estampa histórica en el centro de la Ciudad de México.
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