
En un desarrollo político significativo, Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, se posiciona como un actor clave en la estrategia para el cambio de régimen en Venezuela. Mientras que figuras como Donald Trump y varias agencias estadounidenses han estado involucradas, el papel decisivo de Rubio, que mantiene una comunicación directa con Delcy Rodríguez, ha salido a la luz como central en la captura de Nicolás Maduro. Desde 2019, Rubio ha sido un ferviente defensor de políticas dirigidas a desestabilizar el gobierno de Caracas, consolidándose ahora como una figura con gran influencia dentro del círculo cercano de Trump, a quien alguna vez fue rival.
En una reciente entrevista con CBS, Rubio dejó claro que la Casa Blanca no considera viable a la oposición venezolana en el corto plazo, alineándose con lo expresado previamente por Trump respecto a líderes opositores como María Corina Machado. Estas declaraciones resuenan en un contexto donde las dinámicas de poder dentro de Estados Unidos parecen estar configurándose en torno a figuras que, como Rubio, están comprometidas con objetivos de política exterior que buscan reconfiguraciones de poder en la región. Mientras tanto, su influencia y decisiones siguen siendo objeto de análisis y discusión por parte de expertos y correspondencias, como la reciente conversación de Macarena Vidal Liy, de EL PAÍS, sobre el impacto y las maniobras políticas de Rubio.
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