En un incidente que sacudió el encuentro de Champions entre el Real Madrid y el Benfica, un aficionado del equipo local fue expulsado del Estadio Santiago Bernabéu por realizar el saludo nazi durante el inicio del partido. Este acto fue captado por las cámaras de televisión justo cuando, en las gradas, se desplegaba un tifo con un mensaje contundente contra el racismo. La respuesta del club no se hizo esperar, ya que comunicó públicamente la decisión de iniciar un procedimiento para expulsar permanentemente al mencionado socio de la entidad, recalcando su postura de tolerancia cero ante conductas que incitan al odio y la violencia.
El partido se disputaba en un contexto ya enrarecido por acusaciones anteriores de racismo, después de que Vinicius Junior denunciara insultos racistas por parte del jugador argentino Gianluca Prestianni en un partido previo celebrado en Lisboa. El Real Madrid, comprometido con erradicar estas actitudes en el deporte y la sociedad, deploró profundamente el comportamiento del aficionado. Paralelamente, el acto de celebración de Vinicius en este encuentro, que concluyó con el mensaje de «No al racismo. Respeto» desde las gradas, destacó un fuerte compromiso por defender un ambiente deportivo inclusivo y libre de discriminación.
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