Un total de 5.335 aficionados, incluidos alrededor de 300 del Atlético de Madrid, asistieron al partido entre el Rayo Vallecano y el Atlético de Madrid en el estadio de Butarque en Leganés, en un enfrentamiento que ha generado una vez más controversia sobre la gestión del propietario del Rayo Vallecano, Raúl Martín Presa. A pesar de las tensiones internas y el descontento de su masa social, el Rayo Vallecano logró un contundente triunfo por 3-0 gracias a los goles de Fran Pérez, Óscar Valentín y Mendy. Bajo la dirección de Iñigo Pérez, el equipo madrileño mostró mejor conexión y precisión que el Atlético, que parece haber sufrido con las rotaciones realizadas por Simeone. Esta victoria no solo refuerza la posición del Rayo en la clasificación, sino que también evidencia la profunda crisis institucional del club, que no se ve reflejada en los resultados deportivos inmediatos.
El partido, desplazado a Leganés debido a la inadecuación del estadio de Vallecas, se vivió en un ambiente de cierta calma incómoda que estalló en abucheos y cánticos contra Martín Presa cuando apareció en el palco. La hinchada rayista expresó su descontento con la gestión del presidente, especialmente en relación a la falta de inversión en el estadio y las instalaciones de entrenamiento, consideradas peligrosas por diversas autoridades. Mientras Presa insiste en la necesidad de un nuevo estadio para asegurar el futuro del club, una parte significativa de la afición se niega a abandonar un recinto que simboliza el barrio y su historia. Mientras el Rayo sigue compitiendo con éxito en la máxima categoría y en Europa, la lucha entre la identidad local y los desafíos económicos define el presente y el futuro del club franjirrojo.
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