En una sorprendente revelación, un ex asesor del duque de York ha declarado que la correspondencia mantenida por el duque con ciertas figuras controvertidas fue no solo conocida sino también alentada por la casa real británica e incluso por la difunta reina Isabel II. Esta afirmación sugiere que las interacciones del duque, que en el pasado han suscitado críticas y controversias, contaban con un nivel de respaldo oficial que hasta ahora no había sido reconocido públicamente. El asesor, quien prefirió mantener el anonimato en esta declaración, menciona que tal respaldo formaba parte de una estrategia más amplia de la familia real para mantener y fortalecer ciertas alianzas internacionales y relaciones diplomáticas.
Esta revelación ha suscitado un torbellino de preguntas respecto a la transparencia y las operaciones internas de la familia real británica. Además, presenta una nueva dimensión sobre cómo se manejaron muchas de las relaciones personales y diplomáticas del duque, bajo la supervisión y con potencial aprobación de la reina. Por el momento, el Palacio de Buckingham no ha emitido comentarios al respecto, lo que deja a la opinión pública y al ámbito político internacional a la espera de respuestas más concretas y oficiales sobre el papel real en estas delicadas conexiones. Las implicaciones de esta declaración podrían impactar no solo la imagen del duque de York, sino también el legado percibido de la reina Isabel, quien durante su extenso reinado se caracterizó por adherirse a un estricto protocolo real.
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