El Vaticano ha iniciado una investigación contra Rafael Zornoza, obispo de Cádiz y Ceuta, por presuntas agresiones sexuales a un menor durante los años noventa, cuando era sacerdote en Getafe. Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, expresó su dolor ante estas acusaciones, subrayando la importancia de buscar la verdad y respetar la presunción de inocencia. La diócesis de Cádiz ha emitido un comunicado negando las acusaciones y anunciando que Zornoza ha suspendido su agenda para aclarar los hechos, además de indicar que está siendo tratado por un cáncer.
Por su parte, la Conferencia Episcopal se ha mantenido cauta, manifestando confianza en la justicia sin pronunciarse sobre la presunta víctima. Argüello destacó que no es competencia de la conferencia suspender al obispo, ya que dicha autoridad recae en la Santa Sede. También se especuló sobre la posible aceptación de la renuncia presentada por Zornoza al cumplir los 75 años, dada su situación de salud y las acusaciones en su contra. El proceso refleja un cambio en la Iglesia hacia el tratamiento de casos de pederastia, aunque deja en evidencia tensiones sobre cómo abordar tales acusaciones mientras sigue en curso la investigación canónica.
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