

El mercado del aceite de oliva en España continúa siendo un indicador clave para la economía y la agricultura nacional, reflejando cambios climáticos, fluctuaciones en la demanda y políticas de gestión de stock. Este lunes 1 de diciembre de 2025, los precios actualizados demuestran una tendencia variable en las distintas categorías del producto, cuyo fuerte peso en la tradición mediterránea respalda la importancia de mantenerse atentos a sus indicadores económicos.
Según los datos publicados, en la categoría de aceite virgen, el precio promedio en el mercado se sitúa en 3.744 euros por kilogramo, según la información de Infaoliva. En tanto, el aceite lampante, utilizado generalmente para la refinación o consumo industrial, mantiene un precio de 3.608 euros/kilo. La categoría de virgen extra, que suele ser la más demandada por su alta calidad, aún no presenta cotización estable, con cifras que no han sido especificadas en algunas de las fuentes consultadas, evidenciando cierta incertidumbre en el mercado.
Desde las instituciones que regulan el sector, como la Junta de Andalucía, el precio del aceite virgen se ubica en 3,6 euros por kilo, mientras que el virgen extra supera los 4,37 euros en esa misma región. Estos valores no solo resaltan la diversidad regional, sino que también reflejan una situación en la que el precio en origen empieza a ajustarse a las influencias externas, sobre todo las condiciones meteorológicas adversas que marcaron 2025.
España sigue siendo líder mundial en producción y exportación de aceite de oliva. Con más de 2,75 millones de hectáreas dedicadas al olivar, la mayor parte ubicada en Andalucía —con Jaén como principal provincia—, el país concentra aproximadamente el 70% de la producción en la Unión Europea y el 45% a nivel mundial. La significativa presencia en la economía rural genera más de 32 millones de jornales por campaña, además de sustentar a cerca de 350 mil agricultores y centenares de industrias vinculadas.
No obstante, los desafíos climáticos han afectado notablemente el rendimiento del ciclo agrícola de 2025. Las lluvias abundantes y las temperaturas suaves durante la primavera impulsaron expectativas de una cosecha amplia, pero los expertos advierten que la menor disponibilidad de aceitunas y las condiciones adversas podrían reducir la producción en comparación con campañas anteriores. La estimación actual, basada en proyecciones de seis de los principales países productores —Grecia, Italia, Portugal, Túnez, Turquía y España— indica una disminución del 10% respecto a la campaña 2024/2025, situándose en torno a las 2.65 millones de toneladas, aún por debajo del récord histórico de 2.94 millones de la temporada pasada.
La Asociación de Almazaras y el Ministerio de Agricultura ya preparan medidas para mitigar posibles efectos económicos en el sector. En agosto pasado, el MAPA sometió a consulta pública un proyecto de normativa que facilitaría la retirada del producto en caso de desajustes de mercado. La intención es evitar que el aceite se venda por debajo de los costes de producción, estabilizando así el precio y protegiendo la rentabilidad de los agricultores.
Estos movimientos reflejan la complejidad de un mercado altamente sensible a las variables climáticas y económicas, y resaltan la importancia de una gestión estratégica para mantener la competitividad del aceite de oliva español en un contexto global cada vez más desafiante. Con la región mediterránea en el ojo del huracán por los cambios ambientales, la capacidad de adaptación será clave para sostener la tradición y la economía que giran en torno a uno de los productos emblemáticos del país.
Fuente: InfoBAE y otros medios.
