Después de un largo y complicado proceso judicial de cinco años, Pilar, una propietaria de A Coruña, ha recuperado su vivienda que había sido okupada, pero este alivio ha sido efímero. La experiencia ha dejado a Pilar enfrentándose a un problema económico considerable: una deuda acumulada de 4.000 euros, resultado de facturas de agua no pagadas y un embargo sobre su pensión. Su situación se ha visto agravada no solo por los daños en su inmueble, que describió en términos devastadores, sino también por la falta de alternativas de apoyo financiero para propietarios afectados por okupaciones.
El abogado de Pilar, Xaime da Pena, ha señalado que la búsqueda de recursos para recuperar lo perdido es incierta, dado que las ayudas disponibles están destinadas a las personas declaradas vulnerables y no al propietario. Pilar, visiblemente afectada, expresó su frustración por el proceso y reveló su decisión de vender el piso, considerando que continuar en él le recordaría constantemente la pesadilla vivida. A pesar de su victoria legal, el sentimiento general es de desamparo ante un sistema que, según ella, no protege adecuadamente los derechos de los propietarios.
Leer noticia completa en 20minutos.
