En un esfuerzo por combatir el tráfico de influencias y la corrupción, la Comisión ha redoblado sus esfuerzos invirtiendo una cantidad significativa de recursos y tiempo en estas iniciativas, según declaró Montserrat en recientes declaraciones a la prensa. La Comisión, consciente de la gravedad y el impacto negativo que estas prácticas ilícitas tienen sobre la sociedad y las instituciones, está ampliando su trabajo con medidas más rigurosas y colaboraciones internacionales, para garantizar la transparencia y la justicia en todos sus niveles operativos.
Ante el clima creciente de desconfianza pública hacia las instituciones, la Comisión ha sido contundente en su compromiso por erradicar estas prácticas corruptas, que erosionan la fe ciudadana y afectan el desarrollo socioeconómico. Montserrat subrayó la importancia de mantener una vigilancia continua y reforzar las políticas existentes, al mismo tiempo que se promueven reformas que faciliten una mayor rendición de cuentas. Mediante estas acciones, se espera restaurar la confianza y asegurar que el sistema funcione en beneficio de todos los ciudadanos, promoviendo un ambiente de integridad y legalidad.
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