

El ajedrez, un juego asociado sobre todo a la estrategia y la concentración, empieza a probarse como herramienta terapéutica. El Instituto Central de Salud Mental de Alemania ha publicado dos estudios piloto que analizan qué pasa cuando se incorporan ejercicios inspirados en el ajedrez a tratamientos psiquiátricos, tanto en adultos como en adolescentes.
Los programas no exigen saber jugar ni incluyen partidas al uso: son actividades pensadas para estimular la atención, la memoria de trabajo y la planificación, funciones cognitivas que el ajedrez activa a la vez y que suelen estar afectadas en distintos trastornos psíquicos.
El primer estudio se hizo con 51 adultos con trastorno por consumo de alcohol, divididos en dos grupos. Uno siguió seis semanas de entrenamiento con ejercicios de ajedrez, en sesiones de 90 minutos dos veces por semana, mientras el otro continuó con su tratamiento habitual. El grupo de ajedrez mejoró ligeramente la atención sostenida frente al grupo de control, y también subió su satisfacción general con la vida, aunque ese efecto no se mantuvo a los tres meses de seguimiento.
En craving, estado de ánimo o tasa de abstinencia no hubo diferencias estadísticamente significativas entre grupos, así que por ahora el ajedrez parece más un complemento que una solución por sí sola. Eso sí, la aceptación entre los participantes fue alta y la disposición a recomendarlo creció con el tiempo.
El segundo estudio se centró en 33 adolescentes en tratamiento psiquiátrico, con un programa de seis sesiones semanales. Aquí sí hubo mejora significativa en la memoria de trabajo y en el bienestar psicológico frente al grupo que siguió el tratamiento habitual, aunque otras funciones ejecutivas no cambiaron. Los propios adolescentes mostraron interés en seguir participando, señal de que el método engancha en esta franja de edad.
Sabine Vollstädt-Klein, una de las investigadoras del proyecto, explica que la idea no es sustituir las terapias existentes sino ofrecer un recurso accesible que las complemente. La hipótesis de fondo es que reforzar funciones cognitivas deterioradas puede facilitar el proceso terapéutico y mejorar la calidad de vida de pacientes con trastornos mentales y adicciones.
Otras actividades cotidianas ya han demostrado un recorrido similar como apoyo terapéutico. Es el caso de la biblioterapia, respaldada por estudios científicos, o del running, que ha pasado de práctica solitaria a experiencia con una fuerte dimensión social y terapéutica.
Los resultados siguen en fase piloto, con muestras pequeñas, y los propios autores piden ensayos más amplios para saber en qué perfiles de pacientes funciona mejor el entrenamiento con ajedrez antes de dar el salto a una recomendación clínica generalizada.
No. Los ejercicios están diseñados para estimular funciones cognitivas y no incluyen partidas tradicionales de ajedrez.
La atención sostenida y la satisfacción general con la vida, aunque este segundo efecto no se mantuvo a los tres meses.
La memoria de trabajo y el bienestar psicológico, frente al grupo que solo siguió el tratamiento habitual.
No, según los investigadores funciona como complemento accesible, no como sustituto de las terapias existentes.
El Instituto Central de Salud Mental de Alemania.
Fuente: Infobae.
