El papa León XIV ha cerrado el año con una emotiva homilía en la basílica de San Pedro, donde reflexionó sobre la necesidad de un designio divino que promueva la paz y la liberación, en contraposición a las estrategias «armadas» que buscan la conquista de mercados y territorios. Durante el rito de las Primeras Vísperas, el pontífice destacó las hipocresías de discursos ideológicos que han envuelto al mundo y abogó por un enfoque más benevolente que responda a las esperanzas de aquellos que creen en un futuro mejor, especialmente en el contexto del Jubileo y su cierre el próximo 6 de enero.
León XIV, que asumió el papado en mayo tras el fallecimiento de Francisco, también hizo hincapié en la importancia de cuidar a los ciudadanos más vulnerables de Roma, incluyendo niños y ancianos, instando a la ciudad a estar a la altura de sus necesidades. La celebración del Año Nuevo iniciará con la misa por la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, un evento que coincide con la Jornada Mundial por la Paz, continuando así la tradición de reflexionar sobre la necesidad de un mundo reconciliado y renovado.
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