La miniserie «Adolescencia», disponible en Netflix, ha logrado capturar la atención del público a través de sus cuatro episodios que cuentan la historia del asesinato de la joven Katie, interpretada por Emilia Holliday, a manos de su compañero de instituto, Jamie, interpretado por Owen Cooper. Los creadores, Jack Thorne y Stephen Graham, han optado por un enfoque de ‘whydunit’ en lugar del tradicional ‘whodunit’, explorando las motivaciones y circunstancias detrás del crimen. En el segundo episodio, los detectives Luke Bascombe y Misha Frank, interpretados por Ashley Walters y Faye Marsay respectivamente, intentan desentrañar el trasfondo del asesinato al investigar el ambiente tóxico de bullying y la influencia de comunidades incel en la escuela, así como el origen del arma homicida que estuvo relacionada con Ryan, amigo del agresor.
Uno de los elementos más intrigantes de la serie es la ausencia de una conclusión clara sobre el paradero del arma homicida, lo que genera uno de los mayores enigmas de la trama. Jack Thorne, co-creador de la serie, ha expresado que dicha omisión fue deliberada, argumentando que el placer de la serie radica en lo incompleto, dejando preguntas sin respuesta para fomentar el interés y la especulación del público. Según él, incluir una conclusión clara respecto al cuchillo hubiese resultado artificial. Esta decisión desafía las expectativas tradicionales de los espectadores, acostumbrados a narrativas que cierran todas las incógnitas, promoviendo un enfoque novedoso en el género de dramas televisivos. En última instancia, «Adolescencia» no sólo es una exploración de un crimen adolescente, sino también una crítica a la necesidad de dar claridad absoluta en las ficciones contemporáneas.
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