La anticipada secuela de Galder Gaztelu-Urrutia ha generado tanto expectación como curiosidad debido a su estructura intrigante y su narrativa magnética. Aunque es un proyecto envuelto en misterio, lo que se vislumbra a través de sus avances y sinopsis sugiere una continuación fiel al estilo del director, conocida por mezclar elementos complejos con un mensaje singularmente claro. Esta combinación de enigma y transparencia ha capturado la atención del público, estableciendo altas expectativas para el estreno.
El enfoque de Gaztelu-Urrutia de narrar historias a través de un prisma de obviedad compleja promete una reflexión profunda sobre temas sociales, alineándose con su obra previa. Sin embargo, la verdadera magnitud de su visión para esta secuela solo se revelará con el tiempo, ya que logra mantener el interés sin desvelar demasiado. La capacidad del cineasta para tejer tramas cautivadoras y provocadoras se mantiene como su sello distintivo, prometiendo una experiencia cinematográfica que desafíe tanto al intelecto como a las emociones del espectador.
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