

El Servicio de Cardiología, bajo la dirección de la Dra. Nieves Tarín, se encarga de evaluar a los pacientes que podrían beneficiarse de la implantación de un holter subcutáneo. Esta técnica también es ocasionalmente requerida por el área de Neurología para identificar fibrilación auricular paroxística no detectada en pacientes con ictus de etiología embolígena.
Antes de decidir la implantación del holter subcutáneo, se llevan a cabo exhaustivas pruebas diagnósticas como ECG, holter externo, ecocardiograma y pruebas de esfuerzo, además de estudios invasivos como el estudio electrofisiológico en casos específicos. Estos procedimientos ayudan a detectar causas estructurales, funcionales o del ritmo cardíaco, definiendo así la necesidad de un monitoreo a largo plazo.
Entre las indicaciones más comunes para el uso de este dispositivo se encuentran los episodios de síncope de origen desconocido y la sospecha de arritmias o bloqueos supraventriculares intermitentes que no han sido identificados con otros exámenes.
Una vez implantado el holter subcutáneo, el Servicio de Medicina Intensiva se encarga de la monitorización remota continua, lo que disminuye las visitas a consulta externa y permite intervenciones rápidas en caso de alarma. Según Marta Martín, enfermera especializada en este seguimiento remoto, la técnica ha incrementado la seguridad y eficacia, mejorando la satisfacción de los pacientes.
El equipo responsable de la indicación, implantación y seguimiento del dispositivo incluye a las doctoras Susana Búa y Gema García Navazo, junto con las enfermeras Marta Martín Lorenzo, Beatriz Cofiño y Carolina Ochando del Servicio de Cuidados Intensivos, bajo la supervisión de la Dra. Nievés Tarín, jefa del Servicio de Cardiología.
