El reciente anuncio del cierre del centro de detención conocido como «El Helicoide», una de las sedes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) en Caracas, ha reavivado las memorias de aquellos que sufrieron a manos del aparato represivo del chavismo. Exdetenidos han relatado sus experiencias en este lugar, descrito como una «prisión del terror», donde fueron sometidos a torturas físicas y psicológicas. Estas instalaciones han sido señaladas por organizaciones de derechos humanos como epicentros de violaciones sistemáticas, donde se buscaba quebrar moral y físicamente a los opositores al régimen. Las tácticas descritas incluyen la privación del sueño, agresiones físicas, aislamiento prolongado y amenazas constantes, todo esto en condiciones inhumanas de detención.
La clausura de “El Helicoide” ha sido recibida con escepticismo por víctimas y defensores de derechos humanos, quienes demandan que este acto vaya acompañado de justicia y reparación para los afectados. A pesar de su cierre, el temor persiste debido a la existencia de otros centros similares y la falta de una reforma estructural del sistema de seguridad e inteligencia del país. El gobierno, por su parte, no ha ofrecido comentarios detallados sobre los motivos del cierre ni sobre el futuro de los detenidos albergados allí. La comunidad internacional sigue presionando para que se realicen investigaciones independientes sobre las alegaciones de tortura y se garantice la rendición de cuentas de aquellos responsables de estos atropellos.
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