
La iglesia de San Francisco en Vitoria ha sido declarada como «lugar de memoria» al cumplirse el 50 aniversario de la trágica masacre del 3 de marzo de 1976, cuando una violenta intervención de la Policía Armada, bajo el gobierno de Arias Navarro y Manuel Fraga, resultó en la muerte de cinco trabajadores y más de cien heridos. Durante el acto conmemorativo, el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, destacó la desproporcionada represión que sufrieron los obreros que reclamaban mejoras laborales. Martínez ha subrayado la necesidad de este reconocimiento no solo como homenaje a las víctimas, sino también como parte de un esfuerzo por garantizar que las nuevas generaciones comprendan el contexto histórico de la lucha por las libertades y mejores condiciones de vida durante la dictadura.
El evento también contó con la participación de autoridades locales, como la consejera vasca de Justicia, María Jesús San José, quien remarcó las reivindicaciones laborales que motivaron la protesta de 1976, y el diputado general de Álava, Ramiro González, quien abogó por una memoria compartida y reconciliadora. La alcaldesa de Vitoria, Maider Etxebarria, anunció que la placa conmemorativa se instalará una vez se completen las obras de restauración de la iglesia, estableciendo un memorial que honre a las víctimas y preserve la verdad histórica. Este reconocimiento apunta a cerrar heridas del pasado con verdad y justicia, en aras de consolidar una memoria pública digna que trascienda generaciones.
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