La situación política en Portugal se encuentra tensa, con la posibilidad de nuevas elecciones anticipadas debido a la fragilidad del actual Gobierno de centroderecha, encabezado por el primer ministro Luís Montenegro. La negociación sobre los Presupuestos del Estado de 2025 será crucial; si el Gobierno no consigue apoyo suficiente, el presidente Marcelo Rebelo de Sousa podría disolver el Parlamento. Rebelo de Sousa, del mismo color político que el Gobierno, ha insistido en la necesidad de estabilidad y presiona al Partido Socialista para que apruebe los Presupuestos. Sin embargo, los socialistas, liderados por Pedro Nuno Santos, han marcado líneas rojas difíciles de superar, como la oposición a reducciones de impuestos para jóvenes y empresas. En este panorama, el partido de extrema derecha Chega y la privatización de la aerolínea TAP añaden incertidumbre al futuro político del país.
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