El Gobierno británico ha aprobado la construcción de una nueva ‘megaembajada’ china en Londres, a pesar de las preocupaciones manifestadas por parlamentarios y disidentes sobre su potencial uso para actividades de espionaje. El edificio, que se ubicará en la antigua sede de la Real Casa de la Moneda cerca de la Torre de Londres, será la embajada más grande en Europa, con un área de 20.000 metros cuadrados. Este movimiento estratégico se produce en un contexto en el que el Reino Unido busca diversificar sus relaciones internacionales tras el Brexit y la inestabilidad en su relación con Estados Unidos.
A pesar de las advertencias sobre los riesgos de seguridad nacional, el Gobierno ha defendido la decisión señalando que las agencias de inteligencia han trabajado en un paquete de medidas para mitigar estos peligros. Los directores del MI5 y el GCHQ han reconocido que es imposible eliminar completamente los riesgos asociados con la ubicación de la embajada, pero han calificado las acciones preventivas como profesionales y adecuadas. La aprobación del proyecto ha generado un creciente descontento entre la comunidad de exiliados chinos y otros grupos preocupados por la vigilancia a disidentes, quienes han intensificado sus esfuerzos para frenar la construcción de la embajada.
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