La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ha admitido la existencia de daños ecológicos significativos tras la construcción del Tren Maya en la Península de Yucatán durante los últimos cinco años. En un comunicado reciente, la titular de la Semarnat, Alicia Bárcena, destacó la necesidad de desarrollar un plan integral de restauración ambiental, que incluirá acciones como la eliminación de mallas inadecuadas que interfieren con el movimiento de la fauna y la mejora de pasos para animales existentes. Además, se contemplan labores de reforestación en colaboración con las comunidades locales, quienes se involucran activamente en la recuperación del ecosistema forestal. A pesar del reconocimiento de la problemática, las autoridades aún no han definido el calendario ni la asignación presupuestaria necesaria para llevar a cabo estas medidas.
Por otro lado, la Subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental, Marina Robles, enfatizó que los costos del plan de restauración deberán ser asumidos por las entidades responsables de la construcción del proyecto, caracterizado como uno de los grandes desafíos ambientales de la administración actual. Frente a las críticas sostenidas por organizaciones ambientalistas como el colectivo «Sélvame del Tren», que ha alertado sobre los riesgos ecológicos desde el inicio del proyecto, las autoridades han comenzado a reconocer y abordar las preocupaciones, aunque persisten las demandas de transparencia y cumplimiento de las normativas ambientales. Mientras tanto, la construcción del Tren Maya ha continuado, a menudo sin la debida claridad, representando una amenaza persistente a la biodiversidad local y el dinámico sistema de cuevas y cenotes de la región.
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