

La industria española tiene una nueva oportunidad para avanzar hacia procesos más limpios. El Gobierno ha lanzado la segunda convocatoria de ayudas de la Línea 4 del PERTE de Descarbonización Industrial, dotada con 100 millones de euros en subvenciones, dirigida a empresas que quieran levantar nuevas plantas o transformar sus líneas de producción para dejar atrás los combustibles fósiles.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Industria y Turismo y gestionada por SEPIDES, forma parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y del capítulo REPowerEU, centrado en reducir la dependencia energética y acelerar la transición hacia tecnologías más sostenibles.
El objetivo de esta convocatoria es claro: reducir de forma notable las emisiones de gases de efecto invernadero en los sectores industriales que más contaminan y, al mismo tiempo, reforzar la competitividad de la industria española en un entorno donde la descarbonización ya no es una opción, sino una exigencia.
Con estas ayudas se pretende:
Además, los proyectos deberán demostrar que lograrán evitar al menos 5.000 toneladas de CO₂ equivalente al año, una cifra que refleja el nivel de ambición de la convocatoria y que la orienta a actuaciones de impacto real.
Cada solicitud no se limita a un único proyecto aislado, sino que debe plantear un “proyecto tractor”, es decir, un conjunto de actuaciones coordinadas que tiren del cambio dentro de la planta o del grupo empresarial.
Ese proyecto tractor puede estar formado por uno o varios proyectos primarios, que pueden encajar en distintas líneas de ayuda, como:
Un requisito imprescindible es que al menos uno de esos proyectos primarios sea una inversión directamente orientada a la descarbonización industrial. Si no se cumple esta condición, la solicitud no será admitida. La idea es evitar propuestas que se limiten a mejoras marginales y asegurar que el núcleo del proyecto realmente contribuya a reducir emisiones de forma profunda.
Los 100 millones de euros de esta segunda convocatoria se concederán íntegramente como subvenciones a fondo perdido, con cargo a los fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia.
Entre los gastos que pueden cubrirse con estas ayudas se incluyen, por ejemplo:
Todo ello deberá respetar los límites y condiciones fijados por el Reglamento General de Exención por Categorías, que marca el marco común de las ayudas públicas en la Unión Europea.
La convocatoria está dirigida a un abanico amplio de actores vinculados a la industria:
En todos los casos, se exige que las entidades cuenten con al menos tres años de experiencia industrial, lo que garantiza un cierto recorrido y capacidad de ejecución.
Las empresas interesadas deberán tramitar sus solicitudes a través de la sede electrónica de SEPIDES, sin papel de por medio. El plazo fijado para esta segunda convocatoria va del 1 al 18 de diciembre de 2025, ambos inclusive.
El procedimiento será de concurrencia competitiva, lo que significa que:
Se tendrá en cuenta, entre otros aspectos, el potencial de reducción de emisiones, el grado de innovación tecnológica, la solidez del plan de inversión y la contribución del proyecto a la competitividad a medio y largo plazo.
La documentación, modelos y anexos necesarios pueden consultarse en el portal de ayudas del Ministerio de Industria y Turismo y en el propio portal de SEPIDES.
En un contexto marcado por los objetivos climáticos europeos, la volatilidad de los precios de la energía y la presión regulatoria, la descarbonización ya no es solo una cuestión de imagen, sino también de supervivencia económica.
Para muchas empresas industriales, acometer inversiones profundas en nuevas tecnologías, cambios de proceso o renovables para autoconsumo sigue siendo complejo. Esta segunda convocatoria de la Línea 4 del PERTE de Descarbonización Industrial busca precisamente repartir el riesgo y acelerar decisiones que, de otro modo, podrían aplazarse durante años.
El resultado final que persigue el Gobierno es una industria más eficiente, menos dependiente de combustibles fósiles y mejor posicionada en un mercado global donde cada vez se valora más el origen sostenible de los productos. Estas ayudas no resuelven todos los retos, pero sí marcan una dirección clara: la fábrica del futuro en España tendrá que ser, además de competitiva, baja en carbono.
