Castilla y León continúa lidiando con una serie de incendios forestales descontrolados, especialmente el de Fasgar/Igueña, que ha sido catalogado como el más problemático de la comunidad y del país. A pesar de las medidas tomadas, la directora general de Protección Civil, Virginia Barcones, ha expresado su preocupación sobre la situación, aunque reportes recientes indican que condiciones climáticas más favorables podrían estar ayudando en los esfuerzos de control. Sin embargo, el panorama se complica con un nuevo incendio en Berlanga del Bierzo, que llevó a la evacuación de sus 400 habitantes y resultó en la detención de un sospechoso. Las cifras son alarmantes: desde el inicio de la ola de incendios, más de 35,000 personas han sido evacuadas y 57 arrestos han sido realizados.
En contraste, Galicia experimenta un respiro tras semanas de devastadores incendios, al no registrar grandes fuegos activos por primera vez en tres semanas. A pesar de haber perdido 96,000 hectáreas, la mejora en las condiciones meteorológicas ha permitido estabilizar varios frentes y facilitar la vuelta a casa de desalojados en Asturias. Mientras tanto, en el Senado, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha criticado el uso político de la tragedia por parte de algunos partidos, subrayando la necesidad de mantener la atención en la gestión de la crisis. El compromiso del gobierno, así como la presencia de la Corona en las áreas afectadas, intenta reforzar la conexión con las comunidades devastadas y asegurar que se implementen las ayudas necesarias para la recuperación.
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