
En México, el interés por la noción de «therians», individuos que se identifican espiritual o psicológicamente con animales, se ha disparado un 500% en las búsquedas de Google durante la última semana. El tema, anteriormente poco conocido, ha cobrado relevancia a través de las redes sociales, impulsando una ola de memes y el debate sobre una propuesta de ley en Nuevo León para proteger a quienes se identifican como therians de posibles acosos. En un intento por dar visibilidad a este fenómeno, se organizó un evento en la Universidad Nacional Autónoma de México que atrajo a numerosos medios, pero contó sólo con la presencia de pocos asistentes identificados con esta comunidad, lo que generó confusión entre los espectadores y reporteros sobre su participación real.
El evento, convocado en «las islas» de Ciudad Universitaria, reflejó más que una simple reunión. Jesús Alberto, uno de los pocos asistentes que se identificaron como therian, compartió sentirse más comprendido entre otras especies que entre humanos. Sin embargo, la reunión no estuvo exenta de incidentes, incluyendo un joven que debió retirarse rápidamente debido a los comentarios hostiles. Juan Martín Pérez, experto en derechos de la infancia, subraya que el fenómeno no es nuevo y proviene de foros de internet desde los años noventa. Pide diferenciarlo de comunidades como el «furry fandom» y recalca que no se trata de un trastorno psiquiátrico, sino de una forma válida de buscar identidad y pertenencia, especialmente significativa entre jóvenes. También llama a cuestionar el rol de los algoritmos de las redes sociales en la creciente visibilidad de tales fenómenos, sugiriendo que tal difusión no es meramente casual.
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