En un movimiento sorpresivo en los albores de la nueva temporada, José Mourinho ha sido destituido como entrenador del Fenerbahce de Estambul, tras la dolorosa eliminación del equipo en la última fase previa a la Liga de Campeones ante el Benfica. La situación rememora la eliminación del año anterior contra el Lille, dejando al técnico portugués nuevamente rumbo a la Europa League, una competición donde también sufrió un revés al ser eliminado por el Rangers en octavos de final. Mourinho, quien firmó un contrato de dos años para devolver el éxito a un club que no gana la liga desde 2014 y que vive a la sombra del Galatasaray, dejó una huella significativa pero infructuosa en el equipo, marcado por una relación tensa con el presidente Ali Koç. El conflicto alcanzó su punto álgido tras una conferencia de prensa previo al crucial enfrentamiento con el Benfica, en la que Mourinho criticó la falta de fichajes y planificación en el club.
Durante su gestión, Mourinho provocó un incremento significativo en el gasto de fichajes, alcanzando los 100 millones de euros, y atrajo a jugadores como En-Nesyri, Diego Carlos y Saint-Maximin. Sin embargo, su paso por Turquía terminó sin títulos, con el equipo finalizando segundo en la liga, considerablemente distanciado del campeón Galatasaray. La estrella de Mourinho, el “Special One” que en su día conquistó la Champions League con el Oporto e Inter, parece perder brillo, acumulando solo tres trofeos menores en la última década. Tras la salida de varios miembros de su cuerpo técnico y la incorporación de Rui Faria y Carlos Lalín, Mourinho y su equipo ahora enfrentan un futuro incierto, en busca de nuevas oportunidades en el competitivo mundo del fútbol.
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