
La iniciativa de reforma político-electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum afronta serios desafíos ante la falta de consenso entre Morena y sus aliados, el Partido Verde y el Partido del Trabajo. A pesar de un mes de intensas negociaciones y más de veinte reuniones en la Secretaría de Gobernación, el principal punto de discordia radica en la fórmula para elegir a los diputados plurinominales. Mientras Sheinbaum aboga por un sistema en el que los ciudadanos tengan un papel más activo en la elección de estos cargos, sus aliados prefieren mantener el actual mecanismo de designación a través de listas definidas por las cúpulas partidistas. No obstante, Sheinbaum ha reafirmado su compromiso de enviar la reforma al Congreso, incluso si eso significa proceder sin el respaldo total de sus socios políticos.
En este contexto, las conversaciones entre los partidos se han complicado, con solo una de las reuniones contando con la presencia de los líderes de las tres fuerzas políticas implicadas. Además, las tensiones se agravan por otras fracturas dentro de la coalición oficialista, como el rompimiento de alianzas en elecciones locales y discrepancias sobre medidas contra el nepotismo. Aunque las negociaciones avanzan en otros aspectos de la reforma electoral, como la reestructuración del Instituto Nacional Electoral y cambios a los organismos locales electorales, el desacuerdo sobre la representación proporcional amenaza con retrasar el proceso. El tiempo apremia, ya que cualquier reforma constitucional necesita aprobarse antes de mayo para ser aplicada en las elecciones de 2027, un hecho que presiona aún más al coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal, quien ha expresado su preocupación por la reducción de tiempos para discutir y aprobar la iniciativa.
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