
El Ayuntamiento de Madrid ha marcado un hito en la celebración de la sexta edición del Concurso de Fotografía del Museo de Historia de Madrid, al entregar hoy los premios a los ganadores de este certamen anual. Bajo el evocador título ‘De Madrid al cielo’, la edición de este año ha contado con la especial colaboración del Planetario de Madrid, haciendo un guiño a la fusión entre el legado urbano de la capital y el vasto firmamento que lo enmarca.
Los premiados entre más de 1.200 propuestas presentadas han sido destacados por su excepcional capacidad de capturar la esencia del tema. Antonio Farto Casado se ha alzado con el primer premio gracias a su obra «El guardián del firmamento», mientras que José Luis Morcillo Amo ha obtenido el segundo lugar con «Atardecer en Madrid». El tercer puesto ha sido para Marcelino Díaz Zabala y su inspiradora creación «Cuádrigas en el cielo de Madrid».
La temática elegida para esta edición se ha inspirado en la conjunción de dos eventos significativos para la ciudad: el 40 aniversario del Planetario de Madrid y el esperado eclipse total de sol que deslumbró a la península ibérica en agosto pasado. Las fotografías ganadoras han conseguido elevar el valor de los paisajes urbanos a un encuentro armónico con el cielo, invitando al espectador a redescubrir Madrid desde una perspectiva renovada y poética.
Los visitantes del Museo de Historia de Madrid podrán disfrutar de estas obras maestras hasta el 28 de febrero en el Patio Dorado, donde estarán expuestas junto a otras 37 fotografías finalistas. La entrada a esta exposición es libre y estará disponible al público de martes a domingo, desde las 10:00 hasta las 20:00 horas.
Este certamen no solo refuerza la importancia de preservar y difundir la memoria de Madrid a través del arte fotográfico, sino que también ofrece una plataforma para que los fotógrafos capturen la magia que surge cuando la ciudad y el cielo danzan juntos en un espectáculo visual inolvidable. El concurso invita a todos a considerar nuevas perspectivas y a apreciar el delicado equilibrio entre el patrimonio tangible de la urbe y la inmensidad del cosmos que lo envuelve.
