La administración no ha logrado identificar todas las barreras comerciales de sus socios internacionales a pesar de las afirmaciones del expresidente Donald Trump. La estrategia empleada se ha limitado a desglosar el déficit comercial de cada nación dividiendo este valor por el total de las importaciones, un enfoque que ha sido criticado por su simplicidad y falta de profundidad analítica. Este método, aunque proporciona una visión rápida del estado de los intercambios comerciales, no considera otros factores complejos y diversas restricciones que podrían estar afectando la balanza comercial, lo que cuestiona la efectividad de esta política en la identificación de obstáculos reales para el comercio internacional.
La falta de un análisis más detallado podría tener implicaciones en las relaciones comerciales actuales, al no abordar de manera precisa las causas subyacentes de las disparidades comerciales. En lugar de abordar barreras específicas como aranceles, normativas comerciales restrictivas o prácticas no arancelarias, la estrategia actual puede resultar en una simplificación excesiva de un problema intrínsecamente complejo. Este escenario destaca la necesidad de un enfoque más exhaustivo y meticuloso en el análisis del déficit comercial, particularmente en un contexto global donde las relaciones económicas son un componente esencial de la diplomacia y el crecimiento económico internacional.
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