Madrid, 25 de septiembre de 2024.- En una rueda de prensa celebrada este miércoles, el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, presentó los resultados preliminares del Estudio ALADINO (Alimentación, Actividad física, Desarrollo infantil y Obesidad) para el año 2023. Este estudio, a cargo de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), proporciona una radiografía actualizada sobre la prevalencia del sobrepeso y la obesidad entre escolares de 6 a 9 años en España.
El dato más destacado revelado por Bustinduy es que la tasa de exceso de peso infantil ha descendido a un 36,1% en 2023, mostrando una significativa mejora frente al 40,6% registrado en 2019. Este descenso del 4,5% se desglosa en una reducción del 3,1% en sobrepeso y del 1,4% en obesidad. Sin embargo, el ministro subrayó que no todas las familias experimentan este avance de manera equitativa. «Es buena noticia que mejore esta cifra en España, pero tenemos que trabajar para seguir progresando y, sobre todo, para trasladar esta mejora a las familias más vulnerables», afirmó Bustinduy.
El análisis de los datos muestra una estabilidad preocupante en los índices de sobrepeso y obesidad entre escolares de familias con ingresos brutos inferiores a 18.000 euros anuales, señalando una clara brecha socioeconómica. Desde que el estudio comenzó en 2011, estas tasas apenas han cambiado en las familias con menores ingresos.
Bustinduy criticó la desigualdad en la alimentación infantil y afirmó que “España no puede permitir que la alimentación de niños dependa de su código postal.” En esta línea, el ministro destacó que la obesidad infantil en familias con ingresos bajos (23,60%) es más del doble que en aquellas con ingresos más altos (10,90%). Asimismo, destacó el desigual acceso a alimentos saludables: los niños de familias de rentas bajas tienen menos probabilidades de desayunar adecuadamente y de consumir frutas y verduras a diario en comparación con sus pares de familias más acomodadas.
Otros factores vinculados al exceso de peso, como el uso excesivo de pantallas y menor participación en actividades extraescolares, también muestran disparidades significativas según la renta familiar. En familias con menores ingresos, el 41,4% de los niños pasan más de 2 horas diarias frente a una pantalla, comparado con el 22,8% en familias con mayores ingresos.
De cara al futuro, Bustinduy anunció una serie de medidas para abordar estas desigualdades, comenzando con una regulación más estricta de la alimentación en los comedores escolares y la publicidad de alimentos insalubres dirigida a los más pequeños. Para tales fines, destacó que ya está en trámite el Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles, junto con el desarrollo del Plan Estratégico Nacional para la Reducción de la Obesidad Infantil. Estas normativas priorizarán una dieta variada, que incluya frutas, verduras, pescado y cereales integrales, limitando los alimentos ultraprocesados y favoreciendo productos de temporada y producción local.
Otro tema crucial abordado fue la regulación de la publicidad infantil de alimentos insanos. El ministro alertó sobre el aumento en el consumo de bebidas azucaradas, que se ha incrementado dramáticamente, pasando del 0,9% en 2019 al 7,8% en 2023. Bustinduy aseguró que actuarán «de manera decidida» en este ámbito.
En la presentación, Bustinduy estuvo acompañado de Margarita Guerrero, directora general del Instituto de la Juventud (Injuve), y Cristina Recuero, secretaria del Observatorio de la Nutrición y Estudio de la Obesidad de la AESAN. El estudio, realizado entre 12,678 escolares de 296 colegios de todas las comunidades autónomas, pretende servir como base para futuras políticas públicas destinadas a combatir la obesidad infantil y mejorar la nutrición de los menores en España.
El avance en la tasa de exceso de peso infantil es un paso positivo, pero deja en claro que el desafío de garantizar una alimentación saludable y equitativa para todos los niños de España está lejos de resolverse.
Fuente: Ministerio de Consumo