

En el cierre del tercer trimestre de 2025, el mercado laboral en España muestra signos de una ligera recuperación tras meses de desaceleración en la creación de empleo. Según el Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo, elaborado por Fedea y BBVA Research, se pronostica un aumento en la ocupación del 0,7% durante los próximos meses, impulsado en gran parte por los datos de afiliación a la Seguridad Social registrados en octubre y la primera mitad de noviembre.
Durante ese período, el crecimiento del empleo se mantuvo en una tendencia moderada, con un incremento estimado del 0,6%, ligeramente inferior al trimestre anterior. Esta tendencia refleja un panorama en el que el empleo por cuenta propia muestra un repunte, mientras que tanto la contratación indefinida como la temporal experimentan un estancamiento o descenso en su dynamismo. La población extranjera continúa siendo protagonista en la creación laboral, representando aproximadamente el 57% del empleo generado en ese período, y su impacto se percibe claramente en las cifras de crecimiento: entre 2019 y 2025, la cantidad de ocupados con nacionalidad foránea aumentó en un 49,1%, en comparación con un incremento del 4,4% en la población autóctona.
Por edades, los segmentos de población que impulsaron la mejora en la ocupación son los jóvenes de 25 a 34 años, al igual que los mayores de 44 años, además de ciertos grupos de inmigrantes en edad laboral avanzada. La participación de la comunidad extranjera en este contexto resulta clave, ya que fueron los inmigrantes quienes concentraron más de la mitad del empleo creado en el tercer trimestre, una tendencia que refuerza la importancia de la migración para compensar el envejecimiento de la población y los efectos de las jubilaciones masivas.
Sin embargo, el informe advierte que, pese al aumento en la ocupación, las horas efectivas trabajadas aún no alcanzan los niveles previos a la pandemia. Aunque en los meses recientes estas horas se han incrementado, todavía están un 2,2% por debajo de las registradas a finales de 2019. Esta reducción en la jornada laboral, junto con la precarización y la disminución del trabajo a tiempo completo, explican en parte el marcado estancamiento en la productividad del país. El Producto Interior Bruto (PIB) por trabajador se mantiene sin variación significativa, por debajo de los niveles prepandemia, con una productividad por hora apenas un 2,1% superior.
En materia de desempleo, la caída ha sido mínima, y la tasa de paro continúa en niveles que, aunque bajos en comparación con épocas pasadas, reflejan una ligera tendencia a la estabilización. Destaca, no obstante, la reducción del desempleo de larga duración en un 1,6%, dejando a unos 960.000 personas en esa situación, mínimos desde la Gran Recesión.
El mercado de trabajo también enfrenta desafíos estructurales, como la escasa rotación en las vacantes y el aumento de los costes laborales unitarios. Estos últimos subieron un 3,6% en comparación con el año anterior, impulsados no solo por salarios en recuperación, sino también por la disminución en la productividad. La relación entre las ofertas de empleo y las vacantes se mantiene estable, en torno a 0,60 por cada mil personas activas, lo que indica cierta rigidez en la demanda y oferta laboral.
Una de las preocupaciones que surgen del análisis es el envejecimiento acelerado de la población en España. La dependencia de la inmigración para sostener la creación de empleo se vuelve cada vez más evidente, ya que los flujos migratorios actuales, que comenzaron en 2017, muestran una tendencia a incorporar inmigrantes con perfiles demográficos mayores y en menor cantidad de población joven nativa. Además, la relación entre la población activa nativa y la inmigrante ha pasado de un escenario de complementariedad a uno de dependencia estructural, con la inmigración actuando como relevo necesario frente al envejecimiento poblacional.
El informe resalta también la grave situación del relevo generacional en el mercado laboral. La proporción de población activa joven en comparación con la población en edad avanzada ha caído drásticamente, especialmente en niveles educativos superiores, donde la relación ha disminuido de 3,5 a menos de 1 desde 2017. Esto señala una insuficiente transferencia intergeneracional, agravada por el envejecimiento de la población nacida en el llamado ‘baby boom’ y la disminución de la participación femenina cualificada.
Ante este escenario, los expertos insisten en la necesidad de mantener e incluso potenciar la inmigración cualificada para evitar que los déficits en relevo generacional afecten gravemente la sostenibilidad del mercado laboral y el crecimiento económico a largo plazo. La persistente tendencia a una menor participación laboral de la población nativa, combinada con la creciente dependencia de la inmigración, subraya la urgencia de políticas de integración y formación que puedan amortiguar el impacto del envejecimiento y garantizar un mercado laboral más dinámico y productivo.
