

Un reciente estudio revela la creciente preocupación sobre los efectos del consumo de marihuana en adolescentes en Estados Unidos. Según datos y análisis presentados en un foro de la revista JAMA Health, más del 10% de los jóvenes entre 12 y 17 años han consumido marihuana en el último año, y en la etapa final de la escuela secundaria, esa proporción se acerca al 26%. Estos números reflejan una tendencia en aumento, especialmente considerando que la marihuana actual tiene niveles de THC que superan el 20%, mucho más altos que hace décadas.
Lo que inquieta aún más a los investigadores es el impacto que este consumo precoz y frecuente podría tener en la salud mental de los jóvenes. El estudio, realizado con una muestra significativa de más de 463.000 adolescentes evaluados entre 2016 y 2023 en Kaiser Permanente Northern California, muestra que aquellos que consumieron marihuana en los últimos años tienen el doble de probabilidades de desarrollar trastornos psicóticos o bipolares en la adultez temprana, en comparación con quienes no lo hicieron. Además, presentan un riesgo aumentado del 34% de padecer depresión y un 24% de experimentar ansiedad.
La investigación también señala que el cannabis de hoy en día es mucho más potente, con niveles de THC que incrementan las preocupaciones por sus efectos a largo plazo. La doctora Lynn Silver, directora de programas en el Public Health Institute en Oakland, California, y una de las principales investigadoras, enfatizó que “a medida que el cannabis se vuelve más potente y se comercializa agresivamente, surge la necesidad urgente de respuestas en salud pública”. Ella propone reducir la potencia de los productos, limitar la exposición y la publicidad dirigidas a los jóvenes, y abordar el consumo en adolescentes como un problema de salud grave, en lugar de trivializarlo.
El seguimiento de los adolescentes incluyó un análisis de sus historiales médicos y determinó que incluso considerando condiciones previas, quienes habían consumido marihuana tenían un riesgo sustancialmente mayor de desarrollar trastornos psiquiátricos. La investigadora principal, Kelly Young-Wolff, resaltó que estos hallazgos refuerzan la idea de que el consumo de cannabis durante la adolescencia podría tener efectos perjudiciales en la salud mental a largo plazo, lo que aumenta la necesidad de una información fiable y basada en evidencias para padres y jóvenes.
La evidencia acumulada en los últimos años apunta hacia un patrón que preocupa a profesionales de la salud y a las autoridades sanitarias. La tendencia a una mayor potencia del cannabis y la creciente prevalencia entre los jóvenes establecen un escenario que demanda acciones concretas. La comunicación y la educación en torno a los riesgos, especialmente en un contexto donde el consumo de marihuana todavía tiene un aura de benignidad en algunos sectores, resultan esenciales para evitar que un problema de salud pública se convierta en una epidemia silenciosa.
