
El Congreso del Perú se prepara para decidir el futuro político del presidente José Jerí, quien enfrenta varias mociones de censura tras el escándalo conocido como «Chifagate». El caso surgió cuando se divulgaron imágenes de sus reuniones secretas con el empresario chino Zhihua Yang en un restaurante de Lima, lo que levantó sospechas sobre la transparencia de dichas citas. La situación se agrava en un contexto ya complicado, ya que, apenas hace cuatro meses, la anterior presidenta, Dina Boluarte, fue destituida por incapacidad moral. La impopularidad de Jerí se ha disparado y su permanencia está en vilo, ya que una moción exitosa lo dejaría fuera del cargo y aceleraría la llegada de otro jefe de Estado antes de las elecciones previstas para abril.
Mientras el Parlamento se prepara para la sesión extraordinaria del 17 de febrero, la tensión política se intensifica con una investigación preliminar iniciada por la Fiscalía de la Nación por un presunto tráfico de influencias ligado a Jerí. La acusación sostiene que habría influido en una serie de contrataciones estatales tras reuniones privadas en Palacio. Desde la perspectiva parlamentaria, solo los partidos Somos Perú y Fuerza Popular se han distanciado del proceso. José Jerí, por su parte, ha calificado de «error» sus encuentros, pero niega cualquier acto ilícito y afirma que la controversia sirve como herramienta para obstaculizar el proceso electoral. El desenlace de este enfrentamiento parlamentario y legal promete tener un impacto decisivo en la dirección política del Perú y en su ya fragmentado ambiente institucional.
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