En Argentina, una huelga convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), la principal central obrera del país, ha paralizado el país en protesta contra la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei. El proyecto, que está cerca de ser aprobado en el Congreso, propone la extensión de la jornada laboral hasta 12 horas diarias, abarata los despidos y reduce los aportes patronales, entre otras modificaciones. Durante el debate en la Cámara de Diputados, las tensiones fueron evidentes, con protestas significativas frente al Congreso que fueron disueltas por las fuerzas de seguridad con métodos como camiones hidrantes y gas pimienta. Al menos once personas fueron detenidas durante estas manifestaciones, destacándose un clima de alta conflictividad social.
El anuncio del cierre de una histórica fábrica de neumáticos en Buenos Aires y el despido de 920 empleados, atribuidos a cambios en las condiciones del mercado bajo el gobierno de Milei, ha añadido más combustible a las tensiones. La CGT, asegurando un seguimiento del 90% a la huelga, ha señalado la pérdida de 400 empleos formales al día desde que Milei asumió el cargo en diciembre de 2023. Mientras tanto, miembros del gobierno han tildado de «extorsivo» el comportamiento sindical. La nueva legislación, además de reducir cargas patronales, introduce la creación de un fondo para indemnizaciones, y pone límites al derecho a huelga. Sin embargo, el Ejecutivo asegura que estos cambios están destinados a modernizar y dinamizar un mercado laboral que permanece estancado desde hace una década.
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