
China ha rechazado el uso del comercio como herramienta de presión política tras las recientes amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump. Durante una rueda de prensa, la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, expresó que el comercio no debe ser utilizado como un arma, en referencia a las afirmaciones de Trump sobre la interrupción de relaciones comerciales con España. Este conflicto se originó cuando el Gobierno español prohibió el uso de las bases militares de Rota y Morón para la operación de EE.UU. contra Irán, lo que provocó una airada respuesta del mandatario estadounidense, quien alegó que la posición de España era «poco amistosa».
Trump no dudó en calificar de «terrible» el comportamiento de España, sugiriendo que podría cortar todos los acuerdos comerciales con el país por su negativa a colaborar. En defensa de la postura de España, el canciller alemán Friedrich Merz recordó que este país es parte de la Unión Europea, y cualquier negociación debe considerar a la comunidad en su conjunto. La Comisión Europea también respaldo esta posición, señalando su compromiso a proteger los intereses del bloque frente a las amenazas de EE.UU. La creciente tensión refleja no solo diferencias diplomáticas, sino también los desafíos que enfrenta la cooperación internacional en un entorno geopolítico cada vez más complicado.
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